EL DIA QUE ME VOLVI LOCA
Esta semana, Dorotea nos propone escribir sobre la gratitud para nuestro relato del jueves.
En un planeta en el cuál, cada vez cuesta más oir la palabra gracias, yo encontré un mundo extraño al cual debo gran parte de mi presente.
No sé con exactitud como sucedió pero, un dia mi mundo se vino abajo. Empecé a llorar a todas horas y solo quería dormir. Y, si era posible, no despertarme. Mi familia estaba desesperada. Ignoraban cómo ayudarme. Ante la insistencia, fui al médico de cabecera. Éste, me remitió a un psiquiatra, aquel que las malas lenguas llaman un loquero. Después de una entrevista, aquel hombre aconsejó mi ingreso en un psiquiátrico. Lo miré estupefacta y noté que temblaba: tenía miedo. En mi cabeza se sucedieron una avalancha de horribles imágenes de películas ¿Habéis visto alguien voló sobre el nido del cuco? Pues suma y sigue.
Al atravesar la puerta semiopaca, contemplé un largo pasillo blancuzco con puertas a ambos lados. Pensé en aquello de ver la luz al final del túnel, pero la tetricidad del lugar no daba crédito al dicho.
Una chica con bata aséptica me sonrió y dijo algo de lo que sólo comprendí la palabra “registro”. Me pidió, también, la bufanda y el cinturón.
Luego un celador me mostró mi habitación. Había dos camas. Ahí volví a sentir terror. ¿Cómo sería mi compañera de cuarto? Lo supe al momento. De golpe, entró una chica delgadísima, muy maquillada. Su ropa era una algarabía de colores No supe que pensar cuando se abalanzo sobre mí, me dio dos sonoros besos en las mejillas y casi gritó su nombre: Paloma.
Me arrastró de la mano e hizo un rápido tour por el hospital. Éste es el comedor, allí la sala de la tele, recuerda tu taquilla… Paloma no cesaba de hablar y presentarme personas. Eran pacientes, por supuesto; otros locos como yo pensé. Iba diciendo sus nombres, uno por uno, pero me era imposible recordarlos todos. Cada cual respondía a su manera: me daba la mano, dos besos, un abrazo o, simplemente, me contemplaba con mirada ausente . Algunos solo lloraban o parecían recién salidos de un telefilm de zombis, por su forma de moverse.
Por fin llegamos al patio. Era bastante grande y con muros muy altos. Pero se veía el cielo . Suspiré. Paloma se acercó todavía más y me susurró que, al día siguiente, podíamos ir a ponerle nombre a las nubes pero que, en aquel momento, tocaba ir a cenar. La miré fijamente. Vi unos ojos alegres y una sonrisa franca. Y, entonces, sonreí.
No recuerdo bien cuantas semanas pasé allí dentro. Me parecieron una eternidad. Entablé relaciones con muchas y muy diferentes personas: unas estaban más lúcidas, otras menos. Hubo días increibles y otros nefastos. También tuve suerte con mi psiquiatra y mi psicólogo. Eran buenos profesionales y conectar con ellos me costó poco. Conté estrellas, pinté mándalas, bailé, hablé, miré las nubes en el patio… Un día dejé de llorar todo el tiempo y tuve ganas de salir a vivir de nuevo. Me dijeron que no tardaría en regresar a casa. Paloma y yo lloramos mientras nos abrazábamos.
Gracias a todo ese mundo extraño, diferente y temido por muchos, pude integrarme de nuevo en lo que llamamos realidad. Esa donde el maltrato, la vejación, el robo o la agresión están a la orden del día.
Un mundo ajeno y distinto. Un mundo donde aprendí a ponerle nombre a las nubes. Gracias a ese mundo, recuperé la cordura.
Un relato muy interesante describir que dentro de esa locura puede haber mas cordura que el mundo real o al que llamamos real.
ResponderEliminarHa sido un placer leerte, nunca se sabe quien te puede sacar de tu infierno. Abrazos !!
Gracias, bella hada. No todo es siempre lo que aparenta. Dicen que hay más locos fuera que dentro.
EliminarBesos
Un mundo oculto que da miedo a mucha gente, pero que tiene su función, cada vez más amplia, y en muchos casos exitosa. Aún así , como las venéreas o el cáncer, sigue siendo tabú, siquiera su mención.
ResponderEliminarBesosss, amiga
Sí, sigue siendo tabú Gabiliante pero no está tan oculto como crees. La realidad es que preferimos, en muchas ocasiones, no verlo. Gracias por leer mi relato para conocerlo mejor.
EliminarUn beso, amigo
Muy bueno. Ese lugar donde encontrar ese mundo de nubes y pinturas, dejando que la naturaleza y la paz nos cure.
ResponderEliminarPrecioso post. Un abrazo, amiga
Casi me sonrojo. Me gusta mucho la palabra que escogiste: "precioso". No todas las historias de dementes son clasificadas así. Has podido entender gran parte de los sentimientos que impregnaba el relato.
EliminarMuchas gracias, amiga
Mil besos
Un relato precioso, emotivo, lleno de sensibilidad, toda ayuda que nos vuelva a hacer sentir bien, recomenzar, es de agradecer. Unas letras preciosas y un placer leerlas. Un abrazo 🌹
ResponderEliminarUn placer, asimismo, el leer tus palabras. Ensalzas mi historia con tus comentarios. Mil gracias, Dakota.
ResponderEliminarPocas veces tenemos segundas oportunidades. Si aparecen son de agradecer, como bien tu dices.
Un fuerte abrazo y hasta otra.
En momentos difíciles, la presencia de una mano amiga y una mirada de comprensión, hacen milagros. Sería linda saber que aquella paloma logró alcanzar también su libertad. Muy emotivo texto. Un abrazo
ResponderEliminarSí,Monica. Las alas de Paloma también se curaron y pudo volar al exterior. Pero, eso ya es otra historia como nos dicen algunos autores).
EliminarGracias por tus palabras. Me encanta q te haya emocionado. Un abrazo
Hola, gracias por compartir este relato. Mi hermana mayor pasó por un trance parecido y a mí hace unos años una psiquiatra me puso entre la espada y la pared, o una pastilla o un ingreso. Para no hacer sufrir a nadie opté por la pastilla y mi viví un tiempo muy difícil pero lo superé. Te cuento esto solo para decirte que somos muchos los locos. Un abrazo grande
ResponderEliminarDe nada, Esther. Muchas gracias a ti por pasarte a leerlo y contarme también tu historia. Resulta reconfortante q alguien logre empatizar contigo cuando se tratan estos temas. Me alegra mucho q superarás tu situación. Hablar de ello también es haberlo asumido. Cuidate. Y no dejes de darle la mano a tu hermana
EliminarBesos
Un bonito relato lleno de ternura,donde las personas que allí están son felices a su manera e intentan integrar a quienes se incorporan a su mundo. Un mundo donde al menos no tienen que fingir estar sanos.
ResponderEliminar¿Estamos más sanos los de afuera,teniendo que aparentar que nadamos a favor de la corriente con la consiguiente hipocresía? Me parece que no.
Me ha gustado también tu forma de contarlo.
Besos.
Te agradezco que comentes que te gusta la forma en que lo cuento, José Luis. Intentaba sencillamente acercar un mundo que no conocemos con esa ternura que has podido sentir. Un alma sensible, tú también.
EliminarLa salud mental se debería contemplar como algo muy importante, cosa que no se suele hacer.
Espero leerte de nuevo.
Un abrazo
hay veces que pienso que los psiquiátricos protegen a sus enfermos de una sociedad agresiva, no hecha para los débiles de carácter. Bonita entrada la tuya. Un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias por tu cumplido, Rodolfo. No creo que tener un transtorno mental signifique ser débil de caracter. Nuestra sociedad, esa tan hiriente en ocasiones, no suele aceptar a aquellos que no enseñan los dientes ante sus envates. Los psiquiatricos acogen a seres que tienen problemas psiquicos y, por desgracia, no pueden integrarse en una vida "normal". Pero, ¿quien es capaz, hoy en dia, de proclamar lo que es "normal"?
EliminarUn abrazo
Si, parece extraño, pero sí..... de ese mundo extraño clinicamente sanatorio uno vuelve al mundo real, y siempre soñarás con volver en el que te dijeron que era para sanarte.
ResponderEliminarOsea, siempre es más bonito el proceso de sanar, que cuando vuelves fuera y añoras regresar. De ahí soy, dentro fuera, fuera dentro, y así.
Creo que mi locura es genial. Dicen que soy un ermitaño del viento.
Gustab.
Pues si, Gustab. Cierta añoranza de los dias pasados allí suele llevarse siempre dentro. Pero, eso no implica que lo olvides o te alejes para no verlos. Es bueno saber como somos y cada uno lleva su locura escrita en su alma. Nadie es totalmente cuerdo.
EliminarMe alegra que la tuya sea genial y espero sigas volando por estos cielos
Un abrazo
La gratitud, es la esencia.... siempre el deseo es pervertido. Cuando logras mezclar ambas cosas, parece que todo se lleva mejor.
ResponderEliminarGracias por tu comentario.
Tu relato esta lleno de colores, parecía recorrerlo tomado de las manos de ustedes dos. Paloma parece cautivante... es un bello personaje, que aunque loco, esta lleno de positividad, para enamorarse de ella.... quiero ponerle nombre a las nubes mirandola sonreir y gritar de alegria....
juan De Marco.
Me alegra que te haya resultado bello mi relato. Sí, la locura no es solo tristeza y eso también lo quería plasmar de algun modo. Todos nos enamoramos y... ¿no con ello perdemos un tanto la cordura?. Es vital estar un poco loco para poder seguir viviendo en esta dura realidad. Atrevete a mirar el cielo con alguien y ponle nombre a las nubes. Estás invitado
EliminarMuchas gracias. Un abrazo
Hola.
ResponderEliminarGracias por tu visita y por el comentario.
Me ha gustado tu relato.
En estos tiempos donde los desequilibrios emocionales están en auge firmaría porque si algún día me ingresan en algún centro que sea parecido al que has descrito.
También me has hecho recordar un poema que escribí hace tiempo:
LOS TEMIBLES CUERDOS
Los temibles cuerdos
están por todas partes
hay que ir con cuidado
vigilan sin descanso
y no se les escapa nada
si te descuidas
te llevarán con ellos
y ya nunca jamás
volverás a ser libre.
Un beso.
Perder la lbertad por un cuerdo, este mundo corre como loco. Un buen resumen de como esta la vida. Vivir como un loco.
EliminarEso es apasionante.
Muchas gracias a ti por tu cumplido. No siempre se guarda un buen recuerdo de un ingreso, pero verle la cara amable es posible. La solidaridad que suele tener la gente en ese entorno es brutal y se trenzan lazos que perduran en el tiempo. Puedes ser tú, tal cual. Sin engaños, sin mentiras, sin hipocresía.
EliminarFuera puedes conservar una parte de esa pequeña locura, con tus escritos, tus poemas o tus pinturas, y entonces te cruzaras con seres como tu.
Me ha encantado tu poema. Tendré mucho cuidado con los cuerdos. Amo mi libertad.
Un beso
Perdoname, soy torpe todavia en estos lances y mi respuesta a tu comentario se la he enviado a Rodrigo Fuster. Esta un poquito más abajo. Espero que la puedas leer.
EliminarInteresante y profundo, lo tétrico va retrocediendo y surge la realidad de la que tantas veces huimos. Gracias (!) por participar y un abrazo
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