TRAZOS DE UN PASADO, RECUERDOS PRESENTES
Esta semana Moli del Canyer nos invita a jugar con el tiempo en nuestro relato del jueves.
Rebuscando en el cerebro aparecen nuestros recuerdos
Aquel agosto, mis padres no podían permitirse
el lujo de unas vacaciones. Mi tío le ofreció a su hermana que me dejara ir a
pasar, con su familia, un par de semanas a la playa. Recuerdo que reaccioné con
euforia, dando saltos y grititos alrededor de su gran figura. Menudo plan más
alucinante: ¡cine, helados, playa, feria, …!
Mi tío
Samuel ha sido siempre un hombre reservado. Parco en palabras y más bien de
escasos gestos cariñosos. Pero, nada de eso significaba que no quisiese a los
suyos con todo su ser. Él era así.
Pero,
entonces, algo muy importante me vino a la cabeza. Dos de mis incisivos estaban
muy cercanos a caer. ¿Como sabría el ratoncito Pérez donde iba a estar yo? Mi
recién estrenada felicidad se quebró totalmente. Con el semblante serio y casi
al borde del llanto, le expliqué la repentina aflicción a mi tío. Todos nuestros
increíbles planes se venían abajo.
Mis
recuerdos de infancia están muy ligados a su figura. Yo pasé muchos y muy
buenos ratos con su familia, mi tía Angustias y mi prima Soledad. Solían
llevarme de vacaciones a la playa con ellos, casi todos los veranos.
También coincidíamos las dos familias, la suya y la nuestra, en la casa de
campo que tenía mi abuela materna. Allí montábamos excursiones, nos bañábamos o
hacíamos barbacoas. Mi tío era un hombre grande y fornido, a mí me parecía el
que más. A mi prima y a mí, nos daba volteretas y piruetas en el aire. Nosotras
siempre le pedíamos repetir.
Sin mediar
palabra salió al patio de la casa de la abuela, donde estaba su pequeño banco
de trabajo. Allí cogió una sierra y un trozo de madera de fino grosor. Apenas cinco
minutos más tarde, tenía entre sus manazas una pequeña puerta donde rotuló
"Sr. Pérez". Me miró y solo dijo "arreglado, ¿verdad?". Yo,
asentí al tiempo que cogía con delicadeza la mágica puertecilla.
Adoraba a
mi abuela, estaba enamorado de su esposa, quería mucho a su hija, defendía a mi
madre y se reía con mi padre. De eso quiero acordarme yo.
Era de pocas palabras y de muy justas
caricias, Pero tenía un corazón grande. Tan enorme, como lo fue él para mí en
mi niñez. En nombre de todos los que te queremos, vivirás para siempre en
nuestro recuerdo querido tío Samuel.
Es el retrato de una niña sería y responsable,ya que no quiere faltar a una de las pocas obligaciones que tiene como niña mellada. Lo convierte en una misión familiar , que si héroe, su abuelo consigue solucionar.
ResponderEliminarBesosss smiga
Ja, ja, ja. Curiosa conclusión, Gabiliante. Quizas no es tan responsable y seria, sino todavia muy inocente.
EliminarY es cierto que, para ella, el tio Samuel era el heroe de sus sueños.
Gracias, amigo. Un beso muy grande.
Preciosa historia donde se ve el amor de la familia. Las personas parcas en palabras no quieren decir que no sean cariñosas el cariño hay muchas maneras de demostrarlo, solo hay que ver como estuvo atento hacerle un buzón al ratoncito Peréz. Tierno relato. Un placer leerte.
ResponderEliminarSaludos y muy feliz fin de semana.
Muchas gracias, Campirela. Me alegra que te haya agradado. Sí, yo también soy de las que piensan que los actos de amor no son siempre caricias o palabras bonitas. El afecto se puede demostrar de mil maneras. Un fuerte abrazo.
EliminarQué linda manera de recordar a alguien que amaba y celebraba a su familia. Muy emotivo. Un abrazo
ResponderEliminarQue bonito término!. Lindo!. Veo que has captado totalmente el tono que deseaba darle a mi relato.
EliminarEs el recuerdo lo que permanece para siempre, aunque las personas tengan que partir.
Muchas gracias, Neogeminis. Mil besos.
Hermosa forma de recordarlo, emotivo relato, Blue
ResponderEliminarAbrazo
Muy agradecida por tu valoración, Mujer de Negro. Intentaba ser justo eso: unas palabras sinceras para alguien que un día se va y como, el recuerdo que dejo en tu pasado, pervivirá con los años. Besos.
EliminarMuy bonito relato, con lo entrañable que conlleva ese recuerdo que siempre queda en la memoria. Lo del Ratoncito Pérez me recuerda ese personaje tan simpatico, siempre invisible, que para la infancia tenía tanta importancia y con lo que los padres, en este caso tu tio, tenían que lidiar.
ResponderEliminarMe ha gustado, muy bonito.
Abrazos.
Me encanta que el relato sea de tu agrado, Jose Luis. Yo pretendía eso, confrontar un recuerdo de niño con su visión al convertirse en adulto.
EliminarDe pequeña, yo tambien adoraba al Ratoncito Perez. La mágia de un sueño infantil queda reflejada ahí.
Muchas gracias por leerlo. Un abrazo fuerte
Un tío maravilloso, sin duda. Y de esta forma, se convierte en inmortal.
ResponderEliminarEl relato es precioso, Blue Chance.
Un besazo
Muchas gracias por tu opinión, Dafne. Decir hermoso son palabras mayores y más leyendo tus escritos.
EliminarSí, el tio Samuel vivirá para siempre en el corazon de aquella mujer que sigue teniendo alma de niña´.
Nos vemos pronto. Mil besos
Beautiful blog
ResponderEliminarThank you Rajani. Sorry, but my english is so bad
EliminarPlease read my post
ResponderEliminarWhat post? Where is your post?
ResponderEliminarQue preciosidad de historia!!! En cuanto a la idea de la puertecita demuestra que el tio Samuel era de lo más original. Gracias por sumarte, besos.
ResponderEliminarGracias a ti por una propuesta tan original como la tuya. Un placer escribir, siempre que pueda, y que me lean. Me encanta que te haya gustado. El tio Samuel era, en verdad, alguien diferente. Un beso grandote, Moli.
EliminarEse ayer de infancia, con seis años, o máximo siete, qué bonita historia de tu tío te trajo.
ResponderEliminarPor la magia del ratón Pérez. Un abrazo grande. Regreso de mis vacaciones y me alegra leerte.
Ternura y belleza, Albada. Eso era lo que yo quería que sintiesen aquellos que leyeran el cuentecillo del tio Samuel y el Sr. Perez. Muchas gracias por leerme: a mi tambien me alegran tus palabras. Nos vemos entre letras. Mil besos
EliminarUn precioso relato familiar, me ha encantado leerte, la inocencia de la niñez.
ResponderEliminarUn saludo🌹
Un placer tener lectores tan agradecidos como tu, Dakota. Muchas gracias por tus palabras. Hoy he podido ojear tu blog y me ha parecido genial. Nos leemos. Un abrazo grande
EliminarEl Ratoncito Pérez, menudo personaje. Un personaje simbolo entre otros de la Inocencia. Yo no sé en otros países, pero en España continúa la tradicción...
ResponderEliminarUn relato que me ha hecho recordar mi niñez...Gracias.
UN abrazo y feliz tarde de domingo.
Me encanta que, por unas lineas, hayas podido retroceder a esa etapa de nuestra vida en que creiamos en la magia. La niñez no se pierde, mientras se recuerde. Quizas dejando un diente bajo el almohada puede pasar de todo. Muchas gracias por leerme y te deseo un feliz final ... de fin de semana. Besos.
EliminarQue bella historia, me encanto leerle, la disfrute mucho
ResponderEliminarTe pido disculpas por el retraso en mi respuesta Maria, pero el tiempo en ocasiones no juega a nuestro favor. No vi hasta hoy tu comentario. Te agradezco que hayas leido mi relato y, mucho mas, que disfrutaras de él. Nos vemos. Un abrazo.
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